António Guterres

El Secretario General de las Naciones Unidas

UNSG António Guterres

No es ningún secreto que la actividad humana ha llevado a millones de especies animales al borde de la extinción. Sin embargo, prestamos mucha menos atención a las plantas, arquitectas anónimas del planeta.

En toda la Tierra, la flora sustenta economías, favorece la salud humana y sostiene casi todas las demás formas de vida. Ello es particularmente cierto en el caso de las plantas medicinales y aromáticas, a las que está dedicado el Día Mundial de la Vida Silvestre de este año.

Las especies terapéuticas son vitales para la medicina tanto tradicional como moderna, pues sustentan los medios de vida de millones de personas y el bienestar de muchas más. Las plantas estimulan la biodiversidad, estabilizan los suelos y representan siglos de conocimiento y custodia de los ecosistemas por parte de los Pueblos Indígenas y las comunidades locales.

Sin embargo, hoy día, este patrimonio vivo se encuentra amenazado. La crisis climática, la destrucción de hábitats, la sobreexplotación y el comercio ilegal están acelerando la desaparición de miles de plantas, lo que pone en peligro los ingresos de muchas personas y la ecología.

Fortaleciendo la gobernanza ambiental mundial mediante pactos como el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres y el Acuerdo relativo a la Diversidad Biológica Marina de las Zonas Situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional, podemos hacer que nuestro planeta sea más seguro para todos los seres vivos.

Insto a todos los países a que se conviertan en guardianes de los bienes comunes globales. Juntos podemos asegurarnos de que los ecosistemas que han sanado a la humanidad durante milenios nos sigan sosteniendo durante generaciones.

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